El pasado once de febrero, el mundo entero fue testigo de la dimisión de Hosni Mubarak, tras quince años de represión dictatorial sobre el pueblo egipcio. Durante semanas, todos contuvimos la respiración, como rememorando el cambio social que subsanó valientemente España hace algo más de treinta años. Si pudo llevarse a cabo en nuestro país, y en ese vals de complicidad entre el ejecutivo y el legislativo hemos conseguido tímidamente, alzar los brazos sin miedo, ahora es claramente el momento de Egipto.
Manteniendo la posición con recelo, las tierras del Nilo adoptarán al fin el modelo democrático, su ejemplo se propagará por el mundo árabe a la velocidad que arde la mecha de un petardo prendido. Los Estados que actualmente imponen la represión en el continente africano, se verán condicionados por esta situación, las clases más formadas y con mayor conciencia internacional, no desearán menos que una democracia para los suyos. En consecuencia, las fuerzas políticas de Túnez, Jordania, Palestina o Argelia se encuentran totalmente amedrentadas, sin ir más lejos, Marruecos se ha curado en salud haciendo una reforma constitucional que limita los poderes del actual rey Mohamed VI, entre los cuales se encontraba la elección del jefe de Gobierno por parte del monarca. A partir de ahora, el pueblo marroquí convocará elecciones libres, una medida cautelosa y acertada en los tiempos que corren.
Lo que fue en su día una revuelta popular en El Cairo, ha conseguido destronar al Presidente del Gobierno del poder, poniendo de manifiesto el decisivo papel del pueblo egipcio en su política nacional. A la espera del nuevo texto constitucional, Egipto sólo descansará si consigue formarse finalmente, en el nuevo modelo social de derechos y libertades por el que ha luchado incansablemente.
Gadafi pierde el control
Libia no ha podido esperar en ser el siguiente, la situación se repite con Muamar el Gadafi. El jefe del ejecutivo libio ha demostrado perder el control de la situación, derramando la sangre de su pueblo al aumentar las protestas contra el modelo actual. La OTAN, la ONU y los centros políticos de Europa y Estados Unidos han intervenido recientemente para refrenar los abusos del dictador.
Para cualquier Europeo, parece evidente que los estados de bienestar son los que permiten el libre desarrollo de la ciudadanía, aunque en ocasiones, es ese mismo bienestar el que nos distancia de un mundo que está continuamente en guerra. Somos testigos a diario de conflictos entre Estados que exigen territorios a otros estados, venganzas entre países o naciones sedientas de poder, lideradas por tiranos que atentan contra su propio pueblo. A veces, más que estar leyendo la prensa, me parece estar en una sala de cine, como espectador de un film de terror que nunca acaba. Otro ejemplo claro de la sabiduría del refranero popular, y es que, la realidad, señores, siempre supera a la ficción.


