Los azules superaron con este resultado la barrera de escaños que consiguió José María Aznar en el 2000. En la otra cara de la moneda, el candidato del Partido Socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, que perdió 60 diputados en esta legislatura, bajando a 110 representantes en el Congreso; con este resultado, los socialistas no llegaron ni a los 118 escaños que consiguieron en las elecciones constituyentes de 1977.
CiU e Izquierda Unida obtuvieron 16 y 11 escaños respectivamente, situando a los primeros como tercera fuerza política en España; IU, con Cayo Lara al frente, multiplicó por cinco su representatividad respecto a 2008. Por otro lado, un novedoso AMAIUR consiguió siete representantes con más de 300.000 votos, convirtiéndose en la sorpresa de estas elecciones.
Otros partidos que han conseguido representatividad en el Congreso son, entre otros, UPyD, de la mano de Rosa Díez, con más de un millón de votos y sólo cinco escaños, cuatro más que las pasadas elecciones. PNV perdió un escaño, consiguiendo cinco en esta ocasión. ERC, BNG y CC-NC-PNC se mantuvieron con tres, dos y dos diputados, respectivamente. COMPROMÍS-Q, FAC y GBAI obtuvieron finalmente un escaño cada uno.
En el Senado, el Partido Popular también superó con creces la mayoría con 136 escaños. A la cola quedó el Partido Socialista, que obtuvo sólo 48. Entre los minoritarios, CiU recibió votos para nueve Senadores, el pacto PSC-ICV-EUA consiguió siete, EAJ-PNV cuatro, novedad con AMAIUR y sus tres senadores y, finalmente, CC-NC-PNC sólo uno.
De las 50 provincias españolas, 43 han dado la confianza al Partido Popular, las siete restantes apoyaron a otros partidos. Sevilla y Barcelona, por ejemplo, mantuvieron en el PSOE la mayoría de los votos. Lleida, Tarragona y Girona confiaron mayoritariamente en CiU, Gipuzkoa, en AMAIUR y Bizkaia, en PNV.
Los partidos minoritarios
Desde hace algunos meses, en las diferentes instituciones, manifestaciones y redes sociales, se viene alertando del bipartidismo acusado y la injusta estructura de la ley electoral en España. Como consecuencia, en estas elecciones, los votantes han invertido una confianza notable en otros grupos políticos, que empiezan a recoger los frutos de lo sembrado.
Las cifras hablan por sí solas. Los partidos minoritarios han conseguido mayor presencia, especialmente en el Congreso. De los 350 diputados de la anterior legislatura, sólo 27 escaños fueron ostentados por los partidos menos visibles. Este año, han doblado su cifra, 54 de los 350 escaños los ocupan diputados de los otros grupos políticos.
El poder, para el Partido Popular
El Partido Socialista deja tras de sí una carta con nuevos derechos sociales e igualdad, pero también unas cifras de paro altísimas, una gran desconfianza y, sobre todo, un cúmulo de dudas, que el candidato socialista no ha sabido sanear en su campaña. Hay quien dice que ninguna otra versión de Rubalcaba hubiera podido conseguir mejores cifras para el PSOE después del legado de Zapatero. Yo creo que muchos socialistas que llevan votando toda la vida al PSOE han decidido darle la oportunidad a otros grupos de izquierdas que han propuesto un modelo de gestión más claro de la economía.
El actual Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acompañado de su mujer y su equipo, celebraba vitalmente en el balcón de Génova la esperada victoria, entre gritos y saltos de los populares. “Súmate al cambio” ha sonado muy bien a los miles de parados dudosos, que han invertido en el PP las últimas esperanzas de un futuro creciente. El líder popular se despedía pronto tras la victoria, asegurando que tenía que madrugar para trabajar en el futuro de España. Por el momento, lo primero que ha hecho el nuevo gobierno tras el traspaso de poderes es finiquitar la reforma constitucional que limita el techo de gasto público. Los recortes en servicios públicos en sanidad y educación ya han llevado a manifestarse a la población en los últimos meses, y es de esperar que las nuevas medidas que se reserva el gobierno central para 2012 sigan en esta línea.
Al hilo de la política económica de los populares, se ha pronunciado el secretario general de FAES y diputado por Murcia, Jaime García-Legaz, en una entrevista reciente para El País, asegurando que: “La política económica de Rajoy tiene poco margen de maniobra, porque sólo tiene un camino posible, la reducción del déficit público, sí o sí, y las reformas estructurales, sí o sí”.
Desde mi punto de vista, los recortes en el sector público representan una reducción severa de la demanda pública y afectan al crecimiento, por lo que, no sólo es contraproducente hacer recortes públicos, sino que éstas medidas, del todo impopulares, implican un descenso en la calidad de vida y el bienestar de los españoles e, indefectiblemente, un aumento en la tasa de paro.
33 años de democracia
Para los que creemos en la representatividad y en la necesidad de organización política de las sociedades a favor del desarrollo, los movimientos sociales e ideológicos y las manifestaciones caen como un jarro de agua fría; y es que ya no sabe uno qué hacer, la máxima de la juventud no es votar a los mejores representantes, sino elegir entre las malas y pocas opciones, la que más te convenza.
Que hay un gran sector social que no tiene oportunidades y no llega a fin de mes está claro, pero, ¿hasta qué punto se hace responsable el Estado del deseado cambio? ¿Invertimos el dinero destinado a educación en formar a jóvenes para trabajos con salida profesional? ¿Hacen las Comunidades Autónomas un buen ejercicio en la gestión de sus competencias? ¿Son necesarias las Diputaciones Provinciales? ¿Representan los políticos actuales los intereses de las nuevas generaciones? ¿No será que el problema es congénito? ¿Ha envejecido tanto nuestra democracia en 33 años que debemos cambiar todo el sistema? Y de ser así, ¿qué puedo hacer yo, como ciudadano responsable para ayudar a que la situación económica prospere?
Yo creo que la clave está en que, al menos, uno de cada dos españoles se haga esta pregunta una, como poco, vez por semana.


