La radio de la URJC es un viejo proyecto en vías de realización. La necesidad de dotar a la facultad de Ciencias de la Comunicación de espacios en los que poner en práctica las materias estudiadas en las asignaturas, hace que el valor de la una radio al alcance de los alumnos tenga una importancia mayúscula.
La idea de crear una radio no ha surgido ayer. Son varios los proyectos y las iniciativas que se han puesto en marcha. De hecho existe y cohabita junto con la radio de la URJC, una Asociación de Radio que, también con el nombre de la universidad, emite y trabaja elaborando programas y creando un espacio para el aprendizaje. Aunque parezca inaccesible y poco conocida, aparte de no tener, hasta el momento, una audiencia masiva como las grandes cadenas de radio estatales, el trabajo en la creación de los programas por parte de los alumnos exige un comportamiento similar al que puedan tener profesionales como Luis del Olmo, Carlos Herrera o Angels Barceló. Los micrófonos no captan las ideas pensadas, recogen las palabras dichas, y en este proceso de idear y ponerse hacer (pensar y decir) la exigencia técnica varía muy poco.
Esencialmente para hacer un programa y emitirlo en los espacios dedicados a ello implica dos elementos esenciales: conocimiento y trabajo. Lo primero se suple, en parte, con la aportación de los compañeros (profesores y alumnos) que forman el equipo de apoyo y gestión de la radio, lo segundo debe venir ya en la carga genética de quines se ponen manos a la obra y elaboran su propio proyecto.
Volviendo a la idea de la docencia, del aprendizaje y de la acumulación de experiencia, embarcarse en la aventura de crear un programa es una parte más de la actitud que se debe tener para fijar lo aprendido, someterlo a observación a través de la puesta en práctica y sacar las conclusiones críticas que son, en resumen, la esencia del conocimiento.
La radio de la URJC está abierta a la participación de los estudiantes. Los locales en los que se encuentran los estudios tienen una gran accesibilidad, aunque como todo material tecnológico, nunca es suficiente el mantenimiento a que se sujetan, y éste, además, está muy ligado, en la lucha por la longevidad de los equipos, al buen uso, responsable y cuidadoso, por parte de los alumnos.
Un proyecto con futuro
El futuro del proyecto de radio de la URJC es prometedor. La crisis del periodismo, que hinca sus dientes en el clásico soporte en papel, topa con hueso duro cuando trata de roer los canales en los que se distribuye la palabra, la música y los efectos de toda índole.
¿Cuál será el futuro, entonces, de este proyecto? En parte lo decidirán las geopolíticas y las conveniencias de la facultad, pero en parte también lo van a decidir los estudiantes de la Universidad, de esta universidad. No existe, entonces, mayor activo para este proyecto y para otros similares, que la voluntad de quines están interesados en intercambiar trabajo por aprendizaje, no en el marco de una empresa, sino en de la Universidad, que es el lugar en que se deben realizar este tipo de transacciones.
La parrilla con los contenidos de la radio está todavía completándose. Pero la tendencia es que cada vez haya menos espacios completados con música, sin más, y éstos se llenen con programas que dibujen, definitivamente, el perfil de la radio de la universidad.
Entre los programas realizados destacan los deportivos. Grada Sportmil es un megaprograma que se emite en dos días consecutivos, el viernes y el lunes, y trata de manera profunda la jornada de liga del fin de semana que queda en medio. Los magazines culturales como Llévame al cine, o Poyectarte junto con los programas dedicados a la música son el segundo grupo de importancia en cuanto al tema que desarrollan.
El resto de la programación está compuesto por formatos híbridos como Entreliebres; programas matinales como Voces de actualidad o los habituales formátos noctábulos, el título de este último es Sonámbulos. Una programación todavía incipiente pero variada que demuestra que el interés de los alumnos, que son los componentes de los equipos que diseñan y realizan la programación, se apoya en la diversidad.
Participar no es tan difícil
La participación en la radio de la URJC está abierta a todos los alumnos de esta universidad. El equipo de dirección establece una serie de normas para concretar y fijar la forma de trabajo.
En primer lugar hay que elaborar un proyecto del tipo de programa y de contenidos que contiene. No es necesario especificar con una escaleta ni tampoco realizar una memoria detallada, solamente dibujar “en trazo grueso” el perfil del programa.
El segundo paso está en la presentación del equipo, al frente del cual debe ir un responsable. Éste se debe comprometer a realizar, como mínimo, media docena de programas, para ello todos los miembros tienen que firmar un documento que así lo certifica.
El último trámite es el de completar la parrilla de la SGAE, esta hoja de información sobre las canciones que se emiten es necesaria porque, no hay que olvidarlo, la universidad es la responsable de la radio y, por lo tanto, ha de responder ante esta institución veladora de los derechos de autor. Con todos estos ingredientes se cuece la Radio URJC. Un guiso suculento, educativamente nutritivo y que aporta más a quien lo usa que el tiempo que requiere para su preparación.