Es este singular hombrecillo la razón del éxito de la serie. Sin él la historia no pasaría a ser muy diferente de otra, de tantas versiones de Friends que ha habido y habrá.
Es imposible odiar a tan estrambótico personaje; por eso, resulta muy sencillo posicionarse siempre de su lado. Al igual que el mencionado Homer Simpson, Sheldon posee una naturaleza infantil e inocente que le libran de toda maldad. Incapaz de reconocer cualquier ironía o sarcasmo, siempre actúa conforme a sus principios (ideas que no tiene ningún reparo en imponer al resto de conocidos), sin importarle lo más mínimo el resto de personas.
Aquellos que conozcan al personaje de Sheldon se preguntarán cómo es posible que exista una sola persona en el mundo capaz de aguantar sus obsesiones y reglas. Pues bien, existen: Leonard, Rash, Wollowitz y Penny (el personaje sin apellido en la serie) le soportan y toleran, en la medida de lo posible. Pero más aún, él les tolera a ellos.
Por supuesto, no todos ceden ante sus manías y algunos optan por rebelarse ante tan singular personaje. Es el caso de su reconocida archi-enemiga Leslie Winkel, o más recientemente, Wil Wheaton. Si al leer este nombre has sentido el deseo irrefrenable de gritar “¡Wil Wheaton apesta!”, enhorabuena, eres del bando de los machacadores de Wesley (porque ambos sabemos que no se juega con una “Mimau”), y no estás solo. Este odio irracional al que fuera un celebrado personaje de la serie Star Trek, Nueva Generación, ha trascendido a la vida real y en la actualidad se pueden encontrar diversas webs con la proclama “Wil Wheaton apesta”, o en su lengua materna, “Wil Wheaton stinks”, tal y como él mismo proclamó en un brillante capítulo de la serie.
Otro de los fenómenos más trascendentes de la serie es la reciente moda por los superhéroes y los cómics. Desde que Sheldon paseara sus diversas camisetas de Linterna Verde, Batman o Flash, la proliferación de productos y películas de superhéroes ha ido en aumento. Del mismo modo, ha surgido el reciente orgullo de ser “geek”, todo un fenómeno que se distancia del llamado “freaky” y que parece nacer de la mano de tan singular serie.
EE.UU. adora a estos cuatro amigos y ya no se sabe muy bien si Dos hombres y medio calienta el ambiente previo a The Big Bang Theory o si es The Big Bang Theory quien motiva que los seguidores impacientes sintonicen el canal para ver dicha serie. El éxito de ambas corresponde a Chuck Lorre, un genio que ha creado una serie aburrida y repetitiva, en el caso de Dos hombres y medio, y una serie fuera de lo convencional, que se ha sabido mantener fresca y original en sus tres temporadas, en el caso de The Big Bang Theory.
La cuarta, la última de las temporadas está siendo emitida en EE.UU., y hasta que llegue a España, son muchas las cuestiones que quedan sin resolver. Por ejemplo, ese empeño o morbo en que Sheldon encuentre por fin novia. Toda una locura si partimos de la idea de que Sheldon es tanto o más racional que su idolatrado Señor Spock, por lo que no existe razón alguna por la que deba interesarse por una fémina, más allá de tener una amistad.
Otras cuestiones que los seguidores más fieles exigen conocer es el aspecto de la madre del inigualable Howard Wollowitz, aunque del mismo modo que sucede en el teatro de sombras, es mejor no mirar detrás de la cortina, porque el riesgo de caer en la decepción es demasiado grande.
Pero es sin duda el momento más esperado la revancha de Sheldon contra Wheaton, aunque si aplicamos un poco la lógica, del mismo modo que el romance entre Penny y Leonard, dicha venganza está condenada a eternizarse hasta el último capítulo de la serie. Mientras tanto, me temo que nos tenderemos que resignar a ver a Sheldon perdiendo y humillándose ante semejante villano.
A estas alturas, The Big Bang Theory se ha convertido en la serie favorita de muchos. Más de 15 millones de espectadores cada noche en EE.UU. lo demuestran. Las idas y venidas de Leonard, Sheldon, Howard, Rash y Penny han conquistado el corazón de la audiencia, convirtiéndose en todo un fenómeno social que ya ha llegado a nuestro país, aunque quizá muchos aún no estén preparados para tan digna serie y prefieran productos más castizos como Física y Química. Ante eso solo me quedaría decir: ¡Bazinga(y)! ¡Wheaton, espera tu venganza!